sábado, 15 de abril de 2017

85. Redirigir caminos. Individuales. Colectivos.

Del colectivismo sin reservas al individualismo más extremo.
Es brutal lo polarizada que está la sociedad occidental. Las nuevas generaciones, además, llevan este fenómeno más allá. 
Es la sociedad más arcaica y más simple la que, gracias a su unidad y sentimiento de pertenencia, empieza a comerle terreno al, en teoría, pez gordo.
Hay ciertas obviedades que no tienen que ver con el magufismo o los gorros de papel de aluminio: la religión en ciertas sociedades no ha cambiado en siglos mientras que, en la occidental, cada vez tiene menos peso, con todo lo que eso incluye, que será malo o bueno según los ojos que miren.
Aquí, en vez de unirnos contra el mismo enemigo, nos enfrentamos entre nosotros, ya sea por nuestro lugar de procedencia, nuestra orientación sexual o por nuestro sexo. El capital es del que derivan todas las desigualdades y, en parte, es el que financia el terrorismo de las sociedades no occidentales que nos quieren comer la tostada. 
Nos estamos autodestruyendo entre gilipolleces, dándole voz (y considerándola de peso, además) a estúpidos y estúpidas sin formación ni conocimiento alguno, permitiendo que los que vienen después de nosotros estén lobotomizados e ignoren su lucha real. Nos comerán la tostada, sin duda, pero yo ya no estaré aquí (espero).
Sí me gustaría dejar cierto legado para los críticos, para los conscientes, para los que no absorben propaganda como si fuesen cubatas y para los que aún creen en la democracia. 
Quizá mi única misión sea esa: remover conciencias y mostrar que, el pensamiento crítico, es la verdadera salida a todo. ¿Cómo? No lo sé, usando mi medio, espero. O el que sea, pero dejar un legado que permita conocer el virtuosismo y la luz del humanismo (además de sus sombras más oscuras) y que visto en perspectiva enseñe a las mentes menos preclaras que quizá no llevan un camino claro.
Servirme a mí, para sentirme realizado, útil y feliz. Del mismo modo servir a los demás para plantar semillas de conciencia en mentes de poca actividad crítica. 

...

Aprovechar el descontento, el caos y los laberintos de este momento social y humano para salir adelante. Para crear, formar y devolver un camino claro al ser humano. Aquí o en otro lado, pero cada vez está más cerca.

PD: Necesito dormir mejor y más. Si sigo a este ritmo caeré más pronto que tarde.


domingo, 2 de abril de 2017

84. Top de Marzo [cine]

1- Güeros
2- Tener y no tener
3- Armonías de Werckmeister
4- El tesoro de Sierra Madre
5- Mi vida de calabacín
6- Monsieur Verdoux
7- Melancolía
8- Your name
9- El limpiabotas
10- Un día en la vida de Andrei Arsenevich


PD: Vuelvo para editar esto.
Güeros de una joya que no sé cómo llevaba tanto tiempo sin ver. Una cinta de mucho talento plástico y que respira el autor por todos sus costados.
Tener y no tener es otra oda de los 40 con Bogart y Bacall a otro nivel interpretativo.
Descubrí por fin el arte de Bela Tarr, tarde también. Me recuerda a Tarkovsky a casa segundo.
Por lo demás, todas geniales películas.

domingo, 19 de marzo de 2017

83. Grandes planes

Soy tan miserable que hoy me planteo el suicidio y mañana quiero vivir hasta los cien. 
La vida, qué deciros, la montaña rusa de la vida. 
Un mísero rayo de sol y una brisa tranquila me empujan a soñar, a ilusionarme, a querer volver a dominar el mundo como cuando era un crío.
Mis horas más bajas desde que toqué fondo allá por 2010 empiezan a cesar de nuevo. Me redescubro, me reencuentro.
La introspección y el autocontrol, con algunos toques de belleza y esperanza, y boom.
Quiero tocar el cielo, fragmentarme en las miradas y hacer del hedonismo más puro una filosofía.
He sido todo lo bueno y todo lo malo. Ahora toca aprovecharme de ello y sacar tajada.
Soy un soldado, un ronin que vive para su camino y por su oficio interno, para sí y por sí.
Y lo seré en esta ciudad o en la que me toque. Grandes planes. 

sábado, 11 de marzo de 2017

82. Ni olvido ni perdón

No sé si alguna vez he escrito en algún sitio sobre esto, pero allá voy.

El 11 de Marzo de 2004 yo estaba en 1º de ESO. En aquel entonces mi familia aún estaba “unida” y yo no era un enfermo crónico ni un fracaso escolar.
Como todas las mañanas me dirigía a la ‘ruta’, o lo que viene siendo un autocar que nos llevaba al instituto a los chavales de la zona (que no estaba demasiado lejos, pero ya sabéis cómo son las madres a esas edades). Para llegar hasta dicho autocar tenía que cruzar la Albufera, la avenida principal de mi barrio y que me pilla al lado de casa.
Ese día, antes de salir, mi madre ya exclamó un “ay que ver la cantidad de policía que está pasando”. Todos venían del centro e iban hacia Villa de Vallecas o hacia Madrid Sur.
Al bajar y cruzar la avenida pasaron más. Delante de mí unos cuatro o cinco con la sirena puesta. Como niño no le di demasiada importancia y me monté en el autocar para ir al instituto.
A primera hora tocaba inglés. Aún recuerdo a Conchi como la típica profesora con aura de madre dulce y un poco ingenua. Un encanto. Estábamos con unos ejercicios de listening usando el típico radio cassette que funciona más mal que bien. Al rato, y no recuerdo muy bien por qué, quitamos el CD del workbook para poner la radio. Creo que fue a petición de un compañero de clase que estaba nervioso porque su hermano trabajaba por Nuevos Ministerios y había escuchado algo antes de salir de casa. Conchi, pues, accionó el botón.
En ese momento la mujer puso una cara enorme de preocupación y varios alumnos empezaron a llorar. Yo, no sé si por inocencia o ignorancia, pasé bastante del tema e intentaba escuchar lo que decían en la radio. Exclamé un “no entiendo por qué lloran” y me quedé tan ancho. Al cabo de un rato sólo éramos tres de casi treinta los que no llorábamos en clase.
Empezó aquí el momento caos: Conchi decidió terminar la clase y simplemente hablar con nosotros explicándonos la situación mientras alumnos de otras clases corrían por los pasillos llorando y gritando que iban a atentar contra el instituto. Yo pensé para mis adentros que eso no tenía sentido. Obvio que no lo tuvo, era un bulo más de la imaginación de los chavales.
Nos mandaron a todos al patio. Bueno, a todos los que quedábamos, pues la mayoría se había ido a hacer pellas o se los habían llevado sus padres a casa. En el patio nos reunieron a todos alrededor de un profesor (al que más mayor conocería, un gran tipo) que empezó, usando un megáfono, a pronunciar “ETA NO”. Todos los chavales nos sumamos como monos a aquello. Dio un discurso sobre el terrorismo, sobre ETA y esas cosas.
Al cabo de un rato nos volvimos todos para casa, pues las clases se suspendieron. Ya aquí, viendo las imágenes, pude ser algo más consciente de todo lo que sucedió aquella mañana del 11 de Marzo de 2004.
Ahora, trece años después, soy consciente plenamente de todo lo sucedido, y también de que se nos esconden y se nos escapan muchas cosas.
Evidentemente no se supo que ETA no tenía nada que ver hasta pasadas las elecciones, sin ser esto lo más grave pues, a día de hoy, se ha demostrado que existe una inmensa cantidad de mentiras y falsedades que rodean la investigación de los atentados (pérdida de información, cabezas de turco que pagaron lo de otros, intereses políticos y económicos detrás, etc).

Que descansen en paz todas las víctimas y que sigan fuertes los familiares de estas. Un amor para todos.

jueves, 2 de marzo de 2017

81. Top de Febrero [cine]


1. Forajidos - Robert Siodmak
2. La soledad del corredor de fondo - Tony Richardson
3. Manchester frente al mar - Kenneth Lonergan
4. Frantz - François Ozon
5. Neruda - Pablo Larraín
6. La mujer del cuadro - Fritz Lang
7. Que dios nos perdone - Rodrigo Sorogoyen
8. Alto, bajo, frágil - Jaques Rivette
9. Deux Rémi, Deux - Pierre Léon
10. Kubo y las dos cuerdas mágicas - Travis Knight

Un poco de los estrenos, un poco de los cuarenta y otras cosillas. He tenido el cuerpo para más cine que el mes anterior. Normal, entre otras cosas, porque el mes pasado fue un caos. Creo que ya lo comenté por aquí: 2017 está siendo farragoso a más no poder. Jamás pensé que tendría que tirar de nuevo de pastilla diaria, o incluso de dos. 
Intentaremos terminar a tiempo y con buena cara para cuando llegue Junio.

martes, 7 de febrero de 2017

80. Sedimento y acumulación

En mis horas más bajas soportando esa injusticia que me provoca frustración, ansiedad, rabia, dolor, decepción…Toda una sedimentación de sensaciones negativas, horribles…A veces mi mente y mi cuerpo piden parar. Hacía mucho tiempo que no me sentía tan impotente, quizá desde el bachillerato y las miradas de jueces anónimos, o desde la horrible infancia que me dieron mis padres.
No suelo llorar jamás, sólo me saca lágrimas la rabia, como si fuese un embudo mágico.
Creo que, si sigo así como sigo, es porque sigo sin saber quién soy. Quizá esta pregunta me persiga toda la vida, haga lo que haga, consiga lo que consiga.
Todo viene precedido por un mes horrible en todos los aspectos y tras un viaje de introspección que reservé hace dos meses como si me oliese todo esto.
Seguimos remando, oh emperador, seguimos. Aunque fuera llueve y truene servidor tiene un cometido: el de responderse preguntas. Seguimos en línea.
Me he vuelto a plantear cosas de cobardes, que en dicho momento parece la opción más valiente, pero no, ahora no, al menos por mí, me lo debo, son mis principios escritos a fuego y tinta, a cemento y salitre.

Seguimos en línea, seguimos.

jueves, 2 de febrero de 2017

79. Top de Enero [cine]


Poco puedo añadir. Por fin entre con Casablanca por la puerta grande, me emocioné con La La Land el día de su estreno, me enamoré de Two Lovers y disfruté de alguna buena película más.

Enero ha sido un mes difícil, terriblemente difícil, quizá uno de los más difíciles de mi vida. Ahora, parece que todo remonta, aunque hay cosas que no dependen de mí. La ansiedad ha vuelto cuando menos la esperaba y me puede jugar una mala pasada de cara a dos estúpidos exámenes que me pueden mandar a Septiembre.

Nada más, en cuatro días estaré liberado. Nuevo cuatrimestre y la recta final del TFG.

viernes, 27 de enero de 2017

78. Inadaptado

Ayer, durante una larga y profunda charla con una de esas personas con las que parece que sí me entiendo, comprendí que debería empezar a asumir que jamás encajaré en esta sociedad.
Todas esas absurdas convenciones sociales, todas esas frases hechas que se dicen de manera vacua, el tener que contar medias verdades en vez de ser claro, el tener que aparentar estar rodeado de personas para no sentirse solo y sonreír a cámara aunque dentro de ti eso parezca una maraña de basura. Son muchas cosas las que no entiendo y tampoco comparto de este absurdo espejismo de la sociedad. Evidentemente no es agradable en ciertos momentos, pero siempre encuentras algo o a alguien que te hace ver que eso no merece la pena. Cada uno es como es, sin tener la culpa de ello, y lo mejor es aceptarlo y tirar p’alante.
Me doy cuenta, además, que la inmensa mayoría de mis textos de mierda rezuman frustración e incomprensión. Bueno, es que no es de otra forma, qué le voy a hacer. Escribo estas gilipolleces desde mi parte más profunda y sincera y, si esto es lo que siento, no voy a camuflarlo.
Todo viene a raíz de ver la diferencia entre hablar con esas dos o tres personas que te comprenden y hablar con todos los demás. Para unos eres alguien más, para los otros eres un bicho raro, inadaptado, en cierto modo surrealista…


Pero bueno, eso, que hay que seguir, luchando por alcanzar completar nuestro ser a través de nuestras acciones.