jueves, 25 de septiembre de 2014

14. La transparente y frágil conexión entre dos mundos

A pesar de los años el camino no cambia. Todo en la oscuridad hasta que veo al fondo el paisaje de siempre: El cristal, mi reflejo, las sombras anaranjadas en los cajones, farolas en todas las distancias…luces aquí, allá, se desenfoca el horizonte entre el ladrillo muerto y las antenas.
Los árboles, ahora, eran la diferencia. Empezaban a caerse las hojas, y las pocas que quedaban notaban un frío nuevo, una brisa que echaba yo también de menos. Y nadie, absolutamente nadie allí fuera.
Y aquí el mismo dolor, las mismas preguntas, la misma hambre. Algún día cambiaría esta mirada, tanto por dentro como por fuera. Pero esta es y será la primera, la que cada vez que la noche me joda esté allí, impasiva e inerte, pero dejando que luego yo pueda darle significado dentro de mí y en estas líneas.
Otra nueva temporada al acecho, por el frío que noto desde ya, por el aire, por la puta melancolía y el deseo. Porque cada vez irá a peor hasta que vuelva a ver nuevas hojas y algún desalmado a estas horas. Puta madrugada, me ha sido más fiel que muchas personas y, aunque me joda reconocerlo, más fiel incluso que muchos ideales o principios que he defendido a muerte en mi cabeza.

A pesar de los años el camino no cambia.

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