martes, 21 de octubre de 2014

18. Las cosas buenas de la vida...

Ya lo sabéis, ya lo sé, no soy esa clase de escritor joven de los que te encuentras ahora por la red que sube siempre una foto acompañando su texto.
No soy el que te va a hacer leer lo que realmente quieres leer. Soy el que sale a la calle, vive su realidad, contempla la de los demás e intenta, de la manera más humilde y cercana posible, retratarte esta ciudad. Esta, y no otra, porque por una serie de circunstancias que ni siquiera me atañen he acabado aquí, en Madrid.
No hace falta ni decir que no estoy aquí por moda, llevo escribiendo rimas desde los catorce y textos desde los diecisiete, son mi manera de controlar mi estado de ánimo, una manera de invertir el tiempo y de sacar pedazos de  lo más profundo de mi ser. Pero lo hago sin pretensión, sin esperar nada a cambio, ni palmaditas en la espalda ni nada, es más, cuando recibo algún halago me parece hasta raro y mal.

Mientras tanto seguiré aquí, creo que en parte he vuelto, supongo que porque los problemas también vuelven, supongo que porque otra vez duermo menos, supongo que porque nunca está de más retomar las cosas buenas de la vida…

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