viernes, 18 de septiembre de 2015

44. Héroes de guerra

La eterna espera, la larga huida.
Los héroes de guerra no son héroes de vuelta en su hogar, olvidaron su humanidad en el campo de batalla.
Son mártires de otro tiempo, no pueden mostrar miedo pero lo sienten, están perdidos en una jungla con una valla en su conciencia y demasiada presión en sus corazones, y más todavía en sus puños, y más aún en sus mandíbulas…Terminarán por partirse los dientes.
Terminarán, sin más.
Pero ¿Qué culpa tienen ellos? No tuvieron opción, sólo piedras en el corazón.
Confunden la realidad con sus torpes sentimientos y no empatizan.
Pudieron arrancar sus hilos y mantener el equilibrio.
Pretenden compensar el daño sin éxito.

Estimulan su espíritu, ya nada les sirve, ya nada les vale…Ahí fuera el mundo arde.

...

Tras estas líneas me gustaría citar a Pío Baroja, pues creo que adelantó a su tiempo: "Las condiciones en que se desliza la vida actual hacen a la mayoría de la gente opaca y sin interés. Hoy, a casi nadie le ocurre algo digno de ser contado. La generalidad de los hombres nadamos en el océano de la vulgaridad. Ni nuestros amores, ni nuestras aventuras, ni nuestros pensamientos tienen bastante interés para ser comunicados a los demás, a no ser que se exageren y se transformen. La sociedad va uniformando la vida, las ideas, las aspiraciones de todos".

Invito a todo aquel que lea este fragmento de Baroja a reflexionar sobre el valor de las cosas, sobre la alienación, sobre el amor y sobre lo que uno es o uno tiene.
Hemos olvidado que la evolución y la tecnología avanzan a una velocidad mayor que la sociedad. Necesitamos científicos, sí, pero también pensadores que humanicen y conciencien, que despierten con nosotros el hambre que se nos olvida que existe.

PD: Cada vez tengo menos pero de más valor.

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