sábado, 26 de diciembre de 2015

52. De la irracionalidad del amor

A pesar de considerarme un ser altamente racional, quizá demasiado, cercano a la frialdad y al cálculo de lo lógico, el amor ha hecho que en mí despierte, cada vez más, un lado irracional completamente opuesto a lo que soy. Esto no es algo malo, de hecho creo que complementa bien mi forma de pensar, me hace disfrutar más de ciertos aspectos, a pesar de que también me produzca frustración y enfado en otros. Creo que el amor no es el único sentimiento o aspecto que nos vuelve seres irracionales, pero sí es el más potente, intenso y descontrolado.
En algunas ocasiones estos dos lados que en mí conviven chocan, me hacen decidir por uno u otro sin posibilidad de abstención, y es en esos casos en los que irremediablemente, si hablamos del amor, siempre gana mi lado irracional, gana el amor, o gana el sentimiento que piensa que el amor puede con todo, cosa que en particular no creo que sea cierta pero que me hace feliz a costa de muchas otras cosas. El amor me da oxígeno y me produce placer, es lo que me importa por encima de todo, de una manera irracional, sí, pero no deja de ser real lo que mi cuerpo y mente sienten.
¿Es esta irracionalidad producida, entre otros, por el amor, la que nos vuelve humanos? Se supone que es al revés, que es la racionalidad, pero empiezo a tener mis dudas, empiezo a darle una vuelta a todo esto después de sufrir en mis propias carnes este fenómeno.

Hasta aquí mi reflexión por hoy, aunque no dudo en volver a este mismo post a seguir completándolo a medida que piense más aspectos alrededor de este tema: La razón, el amor, la dualidad del ser humano, etc.

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